Cada sesión sigue un marco metodológico riguroso que asegura resultados reales y cambios que perduran.
Un camino estructurado y flexible que se adapta a tus necesidades y ritmo de vida.
Comenzamos con una sesión de evaluación profunda donde identificamos tu situación actual, valores, fortalezas, patrones limitantes y objetivos de vida. Utilizamos herramientas de assessment validadas.
Esta fase incluye la aplicación del test MBTI, la Rueda de la Vida y entrevistas motivacionales en profundidad.
Definimos juntos una visión clara y poderosa de hacia dónde quieres ir. Establecemos objetivos SMART alineados con tus valores más profundos y diseñamos un mapa de ruta personalizado.
Trabajamos la coherencia entre lo que deseas, lo que piensas y cómo actúas para eliminar contradicciones internas.
Identificamos y trabajamos las creencias limitantes, miedos y patrones inconscientes que te frenan. Usamos técnicas cognitivo-conductuales y de coaching sistémico para transformarlos en recursos.
Esta es la fase de mayor profundidad emocional y requiere valentía y confianza en el proceso.
Diseñamos planes de acción concretos con compromisos semanales. Cada semana explores nuevos comportamientos, recibes retroalimentación y ajustas el plan según los resultados obtenidos.
El aprendizaje real ocurre en la vida cotidiana, no solo en las sesiones de coaching.
En la fase final, consolidamos los cambios logrados, celebramos los avances y te dotamos de las herramientas necesarias para continuar tu desarrollo de forma autónoma y sostenida en el tiempo.
El objetivo final es que ya no necesites a tu coach: que hayas interiorizado las herramientas y confíes en tu propio criterio.
Nuestra filosofía parte de una convicción profunda: todas las personas tienen dentro de sí los recursos necesarios para superar sus desafíos y alcanzar sus metas. El rol del coach es crear el espacio y las condiciones para que esos recursos emerjan.
Rechazamos los modelos de coaching que buscan "arreglar" a las personas. Trabajamos con la fortaleza, no con el déficit. Potenciamos lo que ya existe, en lugar de implantar lo que no está.
Este enfoque genera una autoconfianza genuina que permanece mucho más allá del proceso de coaching.
Martin Seligman – PERMA Model para el bienestar
Programación Neurolingüística para patrones de cambio
Goal, Reality, Options, Will – estructura clásica
Reducción del estrés basada en mindfulness (Kabat-Zinn)
Constelaciones organizacionales y sistémicas
Aplicado al diseño de vida y carrera
Fundamentos del cambio de hábitos y neuroplasticidad
Terapia de Aceptación y Compromiso
Todo lo que se comparte en sesión permanece en sesión. La confianza es la base del proceso de coaching.
Seguimos el Código Ético de la ICF y actuamos siempre en el mejor interés de cada cliente.
Buscamos cambios duraderos, no soluciones rápidas. El crecimiento real requiere tiempo y compromiso.
La ciencia demuestra que el cerebro puede cambiar a cualquier edad. El coaching aprovecha la neuroplasticidad para generar nuevas conexiones neuronales que sustentan los cambios de comportamiento.
Estudios de la Universidad de Pennsylvania muestran que enfocarse en las fortalezas genera cambios más rápidos y duraderos que centrarse en los déficits o problemas.
La ICF estima que el 80% de las personas que reciben coaching reportan mayor autoconfianza, y el 70% mejoran su rendimiento laboral. Nuestros datos internos superan estas cifras.